Miriam Díaz Aroca: Espléndido regreso

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Lleva toda la vida en las pantallas pequeñas y grandes, pero la que disfrutó de ser una de las protagonistas de la oscarizada Belle Époque y trabajó, entre otros, con Almodóvar, había medio desaparecido de escena. Vuelve a los grande, con dos estrenos. Uno de ellos y bajo la dirección de Emilio Ruiz Barrachina es la Poncia de La casa de Bernarda Alba. La película, basada en el texto de Lorca, se llama Bernarda y en ella comparte pantalla con otras dos grandes: Victoria Abril y Assumpta Serna.

Has hecho un gran trabajo en Bernarda, felicidades.

Poncia es un personaje que de verdad es un regalazo para cualquier actriz. Exige un cambio físico importante y he tenido que buscar incluso su voz… En cuanto leí el guion empecé a imaginar cómo sería y lo tuve claro enseguida. Me vestí, me peiné, me metí en ella y le envié una foto por teléfono a Barrachina. Y él me respondió muy rápido que sí, que esa era la Poncia que él quería. Fue una gozada.   

¿Cómo trabajas el proceso de convertirte en el personaje?

Soy una actriz muy intuitiva, entro en ello por medio del juego y la imaginación. No hago un proceso de interiorización.

Has vuelto después de bastante tiempo. ¿Cómo llevas las esperas?

No las llevo nada mal, siempre son fructíferas. No siento que espere porque estoy metida en temas de producción y tengo mi propia empresa; nunca pierdo el tiempo. No es que pare a esperar nada.  

¿Hablamos de la falta de protagonistas femeninas maduras?

Eso no ocurre por falta de talento ni creatividad, hay por ahí muchos guiones interesantes con ese tipo de personajes. El problema es que las productoras no apuestan, tienen un cliché y ahí se quedan. Pero eso tiene que cambiar; yo confío.

Al final la madurez de las mujeres no tiene un reflejo real en las pantallas.

Es así. Apenas se muestra ese momento vital de empoderamiento: una etapa de oro en que la mujer sabe lo que quiere y tiene mucho que contar. En Estados Unidos ya se ha formado un colectivo para hacer pelis de otra manera.   

Has trabajado también en Paquita Salas. ¿Eres fan de la serie?

¡Me encanta! Paquita es un personaje que debería existir en la vida real. Yo querría tener una representante como ella. Los Javis tienen mucho talento. Ahora estoy colaborando con otro director del que puedo decir lo mismo, es un grande, Israel González. Es un genio, ya lo verás, Se va a hablar mucho de él.

Tu ritual de la suerte.

Mi ritual es ser yo la suerte. Me explico: para mí el truco está en enfocar la energía. Si es en la alegría y la belleza, atraes la suerte, aunque haya caídas. Yo creo que esta forma de crear mi software es también mi mejor secreto de belleza porque se transmite en el exterior.

¿En qué te ha sonreído la suerte hasta ahora?

En la salud, a mí y a mis hijos. Y también creo que he sabido aprender y reflexionar cuando algo no ha ido bien. Y he buscado el cambio ante lo que no funcionaba como debiera… No hay que dejarse controlar por el miedo. A veces hay que tomar decisiones que asustan, pero es mejor eso que quedarse bloqueado en la situación que no va.

¿Qué le pedirás a las uvas?

Yo no las tomo, no me gustan. Ni entiendo ese ritual. Pero si me pongo a pensar en deseos me viene a la mente un proyecto personal que me importa mucho: que todo vaya bien con la Fundación Elígete para la igualdad sin maltrato.

 

>>Podrás leer la entrevista completa en el número de noviembre-diciembre 2018 de la revista Influencers.

 

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