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Juan Gonzalo Ospina: Un valor en auge del penal español

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Juango, como es más conocido, es el abogado principal del despacho penalista Ospina Abogados; y que actualmente por sus casos de éxito, su impacto en redes sociales, o su valoración como profesor universitario junto con sus apariciones como especialista en televisión, hacen de él que sea uno de los abogados más destacados en el mundo jurídico español. 

Ospina Abogados está ubicado en Madrid y, a pesar de la pandemia, se encuentra en pleno crecimiento. De hecho, ha sido premiado en 2019 como mejor despacho penalista especializado en delitos económicos ‘40 under Forty’ y reconocido como uno de los mejores despachos penalistas de España en 2020 por la firma internacional Best Lawyers. Su mayor logro jurídico en 2019 fue conseguir la absolución de una condena, de 19 años de prisión, ante el Tribunal Supremo. 

 

El derecho penal está en auge, ¿cuál es la clave para destacar entre sus competidores?

Con un mercado tan exigente, algunas de las claves del éxito están en la diferenciación, la especialización y, en definitiva, en poder ofrecer un servicio único y exclusivo. Ser capaces de comprender las necesidades de nuestros clientes, empatizar con sus problemas y buscarles una solución, más allá de hacer lo meramente necesario, para concentrarnos en hacer lo extraordinario. Y ese es el verdadero premio de un penalista, la satisfacción de un trabajo bien hecho. La línea de defensa ha de ser diseñada exclusivamente para cada cliente. Es decir, poder determinar si estamos ante un hecho criminal, o no, y cuál será la forma de hacer valer y buscar la verdad. Esta estrategia,
generará un grado de afinidad especial. Al final, un buen abogado (o despacho) se mide por sus éxitos, pero, sobre todo, por la opinión de sus clientes. Se podrán ganar y perder juicios, pero lo que no se puede hacer nunca es perder la confianza de nuestros clientes.

 

Detrás de un caso penal siempre hay una historia, una vida humana, y eso es lo más gratificante de nuestra profesión como penalistas.

 

Ha sido uno de los abogados más jóvenes, a los 32 años, en ganar un recurso en el Tribunal Supremo. ¿Su edad le ha supuesto algún impedimento profesional?

La edad nunca me ha resultado un problema. Hemos resuelto con éxito recursos en el Tribunal Supremo, denegado órdenes de extradición en la Audiencia Nacional y conseguido la absolución de clientes investigados por delitos económicos. Eso es lo bonito del derecho, que desde que nos sacamos el título en la universidad, el único límite para crecer y para el ejercicio profesional te lo marcas tú mismo.

¿Hacia dónde se dirige el derecho penal español?

Los profesionales del sector tenemos la obligación de defender con integridad la ley, los principios y
valores constitucionales, y la verdad. Es fundamental adaptarse a la realidad jurídica del siglo XXI. A lo largo de los últimos años, la Abogacía está descubriendo la importancia de las redes sociales a la hora de captar negocio. Sin embargo, es la comunicación veraz la que sigue añadiendo valor a los profesionales. La comunicación lleva varios años modernizando el mundo jurídico y, por ello, debemos aprovechar las ventajas que nos ofrece para que junto con la constancia, la perseverancia y el intentar hacer las cosas bien, aquello que hagamos realmente salga bien; y consigamos que el fin último sea dejar un buen legado en nuestra sociedad.

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