Xavier Santigosa nos habla de El influencer que llevamos dentro

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Todos tenemos la capacidad de ser un influencer, basta con saber usarla. Esta es la premisa de El influencer que llevamos dentro (Marcombo, 2020), el nuevo libro de Xavier Santigosa. Licenciado en Ciencias Económicas, lleva más de veinte años ejerciendo de consultor independiente y formador analizando sus puestos de directivo en compañías multinacionales. Xavier es además fundador de la empresa de desarrollo de habilidades profesionales Gym of skills, profesor y conferenciante.

 

Tu nuevo libro, El influencer que llevamos dentro, se basa en el método gym of influence (gimnasio de influencia), ¿en qué consiste?

El método parte de la filosofía del gimnasio, de ahí su nombre. La idea es que todos tenemos la capacidad de influir (al igual que todos tenemos todas las capacidades interpersonales), basta con descubrirla, definirla y querer ejercitarla. Al ejercitar las habilidades las desarrollamos, exactamente igual que ocurre con los músculos. Si no las desarrollamos, se acaban por atrofiar.

Se trata de un método que busca poner procedimiento al descubrimiento y ejercicio de esta capacidad de influencia. Parte de la adquisición de conciencia y definición del propio valor que aportamos a los demás (seguidores) y, a partir de ahí, de la puesta en escena de dicho valor a través de cuatro niveles: instrumental, racional, experiencial y esencial. A través de estos cuatro niveles podemos desplegar (si queremos) esta influencia en el ámbito interpersonal, ya sea en las redes o fuera de ellas.

 

“La capacidad de influir muchas veces es inconsciente”. ¿Todas las personas son potencialmente influencers?

Todas. Sin excepción. En algún ámbito concreto todos tenemos capacidad de influir en los demás. Es decir, de afectar a sus ideas y comportamientos, provocando una transformación en los mismos porque ellos quieren, y generando vinculación con ellos como consecuencia.

Lo bonito de la influencia es que es un proceso personal de descubrimiento de ese ‘algo’ y de nuestras armas de influencia. Y los procesos personales de descubrimiento son preciosos. Difíciles a veces, pero muy reconfortantes al fin.

Eso sí, una vez se adquiere conciencia, hay que trabajar la capacidad y el despliegue de la influencia. Lo fundamental es entender que la influencia tiene caducidad, que no por ser conocidos, famosos o guapos es suficiente para influir. Se trata de aportar un valor, que hay que ir actualizando y revisando. Si no lo hacemos, nuestra influencia cae, ya que los demás buscarán otras referencias en su entorno.

 

Has tomado como referencia a varios influencers reales, tanto del ámbito online como offline. ¿Cómo los has elegido?

Para los influencers online acudí a listados públicos y empresas que tratan con ellos, ya que no tenía contactos. Eso sí, traté de ir a buscar a influencers de ámbitos concretos, más allá de lo que le llaman “estilo de vida”, y entrar en temáticas más concretas, como la medicina, la música, la cocina o la vida saludable. Y me di cuenta de que su definición de valor iba más allá de la simplificación que suponen esas categorías o etiquetas.

En cuanto a los offline lo tuve fácil, ya que acudí a cuatro personas cercanas que intervienen habitualmente en nuestras formaciones en empresa sobre influencia y que aportan puntos de vista interesantísimos sobre la influencia en el mundo presencial desde perspectivas tan diversas como el deporte, los castillos humanos (castells), la medicina y la religión.

 

¿Cuáles son las mayores diferencias entre los influencers de uno y otro ámbito?

Evidentemente, los influencers online están sometidos a la dictadura de la audiencia, en forma de seguidores y likes. Lo interesante es extraer los aprendizajes sobre influencia online y llevarlos al mundo offline, despojándolos de este componente tan mercantilista y frívolo que recubre a este mundillo de los influencers. Hay mucho que aprender y que aplicar en nuestras vidas y en nuestro día a día.

 

¿A quién está enfocado este libro? ¿Cuál es su público?

El libro nació como respuesta de las peticiones formativas que recibíamos de las empresas. En muchos casos nos pedían que formáramos a aquellas personas que sin ser jefes ni liderar ningún proyecto, se necesitaba que adquirieran más presencia, más relevancia… Más influencia en la empresa.

A medida que desarrollábamos esa formación, los propios participantes nos decían que sus aprendizajes eran perfectamente válidos para la vida personal.

De modo que el método gimnasio de influencia sirve para todas las personas que quieran profundizar en sus propias capacidades interpersonales.

 

¿Quién te ha influido a ti? ¿Quiénes dirías que son tus principales influencers?

Lo que hemos vivido de niños nos ha influido a todos hasta configurarnos como personas. Por tanto, mis padres.

Naturalmente, la familia que uno construye también, ya que es un ejercicio de influencia mutua permanente. Por tanto, mi mujer y mis tres hijos.

En el ámbito profesional tengo a dos personas en las que pienso cuando debo tomar alguna decisión: “¿Qué harían en este momento estas personas?”, me pregunto a menudo. Este es un síntoma de influencia, pensar en qué harían o qué dirían incluso cuando no están presentes.

Y luego hay multitud de microinfluencers en temas concretos: a mi me encanta el rock y tengo a mis influencers en este ámbito. Lo mismo en el cine. O en la lectura. O en la bicicleta de montaña.

 

¿Desde cuándo llevas gestando el libro? ¿Cómo ha afectado el covid-19 a su contenido y a su lanzamiento?

El libro lo llevo gestando años, ya que se ha ido configurando a través de nuestro trabajo formativo en diferentes empresas. Digamos que plasmarlo me ha llevado nueve meses.

Naturalmente la crisis del covid-19 ha afectado y mucho. En el proceso de escribirlo y venderlo pero también en la propia reflexión del libro. Digamos que el covid-19 ha nutrido al libro de contenido. Sin ir más lejos, el propio Doctor Simón apeló a los influencers para ayudar a propagar los hábitos adecuados entre algunos colectivos en lo relativo al control de la pandemia. ¿Qué hay detrás de esa llamada? Es interesantísimo analizarlo.

Y la situación sanitaria me ha ayudado a explicar la diferencia entre Jefe, Líder e Influencer. ¿Por quién nos dejaríamos influir más en lo relativo a la información sobre la pandemia? ¿Por el Presidente del Gobierno (Jefe), por una persona que haya liderado la instalación y gestión de un hospital de campaña (Líder) o por una enfermera que ha estado al pie del cañón (Influencer)? Cada uno que elija, yo lo tengo muy claro.

 

Por Jesús Casañas

 

Jesús Casañas