belleza

Vuelta al centro de belleza

1 mes edad

Después de las canas había otros temas asociados a la imagen que preocupaban a los confinados: la piel de la cara y la silueta, se han llevado el segundo puesto en este ranking. Por eso, la reapertura de los centros de belleza se ha iniciado con listas de espera. ¿Es seguro ponerse en las manos de un profesional en este momento?

 

27 de mayo de 2020.

 

Entre quienes llaman para pedir su cita están, por un lado, esos clientes que habían iniciado un tratamiento que requería repetición y que vieron interrumpido; y por otro, los que, enfrentándose al espejo de casa día tras día, encontraron algo que ahora quieren quitarse de encima. ¿Son tod@s ell@s un poco inconscientes al acudir sin demora a las manos de la profesional? ¿O pueden hacerlo con toda tranquilidad?

En los centros de Carmen Navarro han añadido, a la normativa impuesta (uso de mascarillas y guantes, distancia de seguridad, etc.), normas de creación propia: para empezar no se incorpora a ningún profesional que no haya pasado por la prueba del test del COVID-19. Y ¿cómo es ahora la entrada a sus centros? “Para acceder al interior, nuestros clientes tienen que pasar por una alfombrilla con líquido desinfectante que limpia el calzado. La conversación, en recepción, se hace a través de una mampara protectora. Por supuesto, se toma la temperatura con un termómetro láser. Después se rocían las manos con gel desinfectante y se acompaña a cabina. La ropa y el bolso se guardan aislados y protegidos con una funda”, nos cuenta la empresaria.

Las profesionales cubren su ropa de trabajo con algo así con “chubasqueros” desechables que se tiran tras la marcha de cada cliente, y ahora todos los utensilios como bandejas para objetos personales, son también desechables. “No hay nada (prensa o tablet) que pueda ser compartido por dos clientes”. Por otro lado, la desinfección es constante. “Cada vez que se marcha uno de nuestros clientes se realiza una limpieza exhaustiva de todo: material de trabajo, cabinas, sillones, pomos de las puertas, cuarto de baño… Hemos tenido que replantear toda nuestra organización, pero estamos  muy contentas de los resultados”.

Resulta llamativo que desde el inicio de la reapertura existan listas de espera. Carmen Navarro ha recibido y sigue recibiendo llamadas de algunas de sus clientes más famosas. “Y me encanta poder contar que algunas me dicen que de todos los sitios a los que han ido, mi centro es el que más tranquilidad les ha dado a nivel de seguridad e higiene”.

 

¿Cuáles están siendo los tratamientos más demandados?

Desde el equipo de Carmen me cuentan que la gente llama en busca de tratamientos para limpiar a fondo, para calmar las irritaciones, tratar la deshidratación, eliminar manchas y para trabajar la luminosidad. “Entre lo más demandado están Hydrafacial, Dermalinfusión, Hydralift y La Cápsula del Tiempo. Nos han llamado mucho también por brotes de acné”.

¿Y los corporales? Aunque hay quien ha aprovechado el confinamiento para hacer flexiones, seguir las clases de yoga online y desahogarse en la bicicleta estática, lo cierto es que son much@s quienes han aumentado su ingesta calórica y conseguido, en lugar de esos bíceps soñados, una estupenda ‘tripa-almohada’ para cabezas ajenas. “Ha sido una etapa de sedentarismo para mucha gente”, nos dice Carmen, “y esto ha producido un aumento importante y creciente de la demanda de tratamientos exprés para eliminar la grasa acumulada”. Cuando hablamos de este tema, la personalización es básica porque no todas las grasas son iguales. Desde el equipo del centro de la calle Sagasta  me cuentan que “Lo más utilizado ahora está siendo el Ultrasonix, -ultrasonidos focalizados que trabajan la flacidez mientras destruyen grasa-; el Accent Prime, que también tiene un efecto reafirmante; Imperium, ideal para determinadas celulitis, para otras zonas como el pecho e incluso para elevar glúteos”.

 

No obstante, cuando un cliente acude a estos centros en el fondo no solo busca la solución a un ‘problema’ estético, sino un rato de serenidad y placer. Lo sabe quien lo ha probado: si pides cita en un centro de Carmen Navarro, no solo buscas lo que parece que buscas: también quieres reconectarte contigo mismo a través de la relajación placentera que aporta el masaje, el cuidado ambiente con iluminación tenue, el aroma. el trato. A veces, perder peso o mejorar la piel, son solo una excusa. Así se lo dice Carmen a su equipo: “En el tiempo que dura la sesión de lo que sea, nosotros debemos conseguir que el cliente olvide todo este mal sueño que hemos vivido”.

 

Por Coché Echarren

Coché Echarren