De top model internacional a profesora de yoga

2 meses edad

Con tan solo 16 años, unos penetrantes ojos azules y 1,77 metros de altura, Verónica Blume arrasaba en el mundo de la moda. Su temprano fichaje por la agencia Ford la obligó a trasladarse, siendo todavía una niña, a la inmensa ciudad de Nueva York. Allí llegó dispuesta a convertirse en una de las mejores top models. ¡Y vaya si lo consiguió! Pronto comenzó a destacar y a desfilar para grandes nombres de la moda como Chanel, Calvin Klein o Tommy Hilfiger, entre otros. Todos la querían.

 

Pero el ritmo frenético del fashion stage es agotador y, tras diez años desfilando por las pasarelas de medio mundo, decidió que era hora de cambiar de rumbo. Necesitaba reencontrarse a sí misma, así que hizo las maletas y se mudó a la parte más rural de Ibiza. Allí quiso perderse y fue entonces cuando se encontró, al entrar en contacto con el yoga. “Era el año 2002, estaba embarazada de mi hijo Liam. Allí, en contacto con la naturaleza, desconectada del trabajo, en ese estado mágico que es el embarazo, decidí que era el momento y el lugar perfecto”.

Esta disciplina le cambió por completo la vida y años más tarde le permitió –ya de vuelta a Barcelona, y convertida en mamá– hacer realidad uno de sus sueños, montar su propio centro de yoga. Así nació The Garage, y así renació Verónica.

Verónica nos cuenta que desde que practica yoga se lleva mejor consigo misma y, a partir de ahí, con el resto del mundo. “El yoga es un ejercicio para mente y cuerpo. Crea flexibilidad y fuerza física, y a nivel mental/energético me aporta las herramientas para encontrar el camino de vuelta hacia un lugar de calma cuando me pierdo. El yoga es mucho más que una práctica física. Sin la parte de meditación y respiración consciente, sería, sencillamente, una bonita secuencia de posturas. Nada más”.

Dice que alguna vez le han tachado de perroflauta, pero no le afecta lo más mínimo. “La gente tiene muchos prejuicios sobre el mundo en el que me muevo y es fácil ponerse frenos para probar el yoga… Yo, sencillamente, los invito a venir a probar una clase”.

Verónica decide montar The Garage, su escuela de yoga, en 2004, cuando terminó su formación como profesora de yoga. Pero esperó a tener la experiencia y el tiempo necesario. Cuando su hijo cumplió los 12 años, encontró un local en Barcelona que le cautivó. Todo iba encajando. ¡Había llegado el momento!

¿Cómo es el perfil de las personas que llegan a su escuela? ¿No es un poco antagónico el mundo de la moda y el del yoga? Uno tan superficial y otro tan profundo… ¿Cuál es el sitio más raro donde ha hecho yoga? ¿Cómo es Verónica a los 40? Sus secretos de belleza, qué le hace perder la paciencia……

 

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Texto: Miriam Yubero

Fotos: Archivo personal de Verónica Blume

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