Martin Scorsese

Sesenta años con Scorsese

4 meses edad

Los directores de cine españoles rinden homenaje a su maestro.

 

Lleva seis décadas dejando pegados en sus butacas a millones de espectadores. Nieto de emigrantes italianos, Scorsese creció en el barrio neoyorkino de Little Italy rodeado de bandas criminales y matones que veían frustrado el sueño de una vida mejor y se abandonaron a la delincuencia. 

Su abuelo Francesco trabajaba en una granja de un pueblecito siciliano hasta que a los 19 años decidió probar suerte en la utopía americana y, como la mayoría de los inmigrantes italianos que cruzaron el Atlántico en busca de fortuna, jamás abandonó su condición humilde. Su hijo Charles, padre de Martin, no corrió distinta suerte y se ganaba la vida como planchador mientras su esposa hacía horas como costurera en una fábrica.

Escapando de esa situación, Martin frecuentaba los cines, se sumergía en las historias que veía en la pantalla y, más adelante, estudió en la NY Film School.

Hoy es un mito viviente de Hollywood y películas como Malas calles, Taxi driver, El color del dinero, Uno de los nuestros, El lobo de Wall Street o El irlandés, forman parte del imaginario de varias generaciones. Su manera de dirigir ha influido poderosamente a lo largo de 60 años en el lenguaje cinematográfico, creando un sello personal que muchos cineastas actuales reconocen como influencia. Innovó absolutamente el uso narrativo de los travelling o la steady cam y rompió muchos esquemas formales previos.

El lobo de Wall Street
‘El lobo de Wall Street’ (2013)
Toro salvaje
‘Toro salvaje’ (1980)

En contraste con aquellos chicos de su barrio a los que ha retratado tantas veces, Scorsese logró vivir el Sueño Americano: el hijo de un planchador de pantalones y una costurera de Little Italy consiguió convertirse en uno de los directores más importantes de todos los tiempos. También vivió la cara amarga de ese ideal: la del triunfador que inicia una decadencia progresiva y acaba devorado por su propio éxito. El ahora mítico musical New York, New York, con Liza Minelli fue un sonado fracaso en su momento (1977) que, unido al divorcio de su segunda esposa, la reaparición del asma y una creciente adicción a la cocaína le sumió en una depresión que le llevó al pabellón de Urgencias del Hospital de Nueva York. Claro que también fue en aquel hospital donde Robert De Niro le propuso hacer Toro Salvaje, con la que volvería a triunfar relatando una historia paralela a la suya, la del boxeador Jake La Motta que alcanzó la cima del éxito y a continuación sucumbió a sus demonios interiores.

Todos estos detalles se recrean en el magnífico volumen Maestro Scorsese (Libros Cúpula), donde 28 directores de cine españoles analizan su estilo, sus influencias y toda su filmografía.

Cineastas como Cesc Gay, Mariano Barroso, Daniel Calparsoro, Gracia Querejeta, Agustín Díaz Yanes o Rodrigo Sorogoyen diseccionan con conocimiento y pasión el legado del último gran maestro vivo de Holllywood, y muchos lectores podrán sentir lo que explica en el prólogo de esta joya para cinéfilos el director Rodrigo Cortés: “La tarde en que descubrí a Scorsese no entendía nada pero sentía en la piel que eso era cine en su forma más pura. Nadie hasta entonces había obviado mis ojos para inocularme sus historias directamente en el flujo sanguíneo. La tarde en que descubrí a Scorsese, Scorsese me descubrió a mí”.

 

Por J. C de L.

 

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