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¿Puede sobrevivir Facebook sin publicidad?

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En un artículo que publicaron el pasado mes de marzo diarios de todo el mundo, Mark Zuckerberg solicitaba que los gobiernos establecieran un marco regulatorio para delimitar qué tipo de contenidos pueden publicarse en redes sociales y quién es el responsable último de los mismos. Con el objetivo de “rehacer las reglas de Internet para garantizar el bien”, el fundador y presidente de Facebook pasaba la pelota al poder político ya que, a su juicio, “Si empezásemos hoy, no se esperaría que una empresa tomase esas decisiones por sí misma”, concluía. En cuanto a las fakenews, oficialmente Facebook utilizaba agencias verificadoras.

En esta ambigüedad diplomática se sentía cómodo el joven millonario en gira por foros internacionales frente a las polémicas relativas a protección de datos y manipulación en las que su red se ha visto envuelta. Pero el 25 de mayo, la muerte violenta de George Floyd disparó disturbios raciales de gran alcance en todas las ciudades de Estados Unidos con réplicas en cada continente. Ya no se trataba de publicar o no una salida de tono de Donald Trump (Zuckerberg ya dijo que no tomaría medida alguna sobre esos mensajes) sino de “mojarse” abiertamente contra el racismo, y varias asociaciones de derechos civiles lanzaron la campaña #StopHateForProfit que le explotó en la cara, nunca mejor dicho… 

Las críticas a Facebook por su inacción (camuflada de “libertad de expresión”) ante los mensajes incitando a la violencia derivaron en el boicot publicitario más potente sufrido por esta red social. Entre las acusaciones de #StopHateForProfit se encuentra la afirmación  de que “Facebook considera a Breitbart News una ‘fuente fiable de noticias’ y ha convertido a The Daily Caller en un fact checker (verificador de noticias falsas) pese a que ambas publicaciones trabajan con conocidos supremacistas blancos”.

Según los promotores de la campaña, “el 99% de los 70.000 millones ingresados por Facebook el año pasado se deben a la publicidad”, y desde el 17 de junio más de 160 empresas le han ido retirando sus anuncios en cadena, empezando por marcas punteras como Coca-Cola, Unilever o Starbucks.

Ante el boicot, la reacción de Zuckerberg no ha sido rápida ni contundente: anunció que no va a permitir “mensajes que digan que personas de una raza, etnia, nacionalidad, casta, género, orientación sexual u origen inmigratorio específico son una amenaza para la seguridad física o la salud de cualquier otra persona”. Pues vaya.

 

A la pregunta que encabeza este post se puede responder que, para algunos analistas, los 100 principales anunciantes de Facebook solo aportaron un 6% de sus ingresos totales el año pasado, dato a contrastar con los que maneja #StopHateForProfit. En cualquier caso, Facebook ha sobrevivido a escándalos de todo tipo durante años (recordemos Cambridge Analytica), y sigue ganando usuarios e influencia. Según el informe DIGITAL 2020 de Hootsuite (plataforma especialista en gestión de redes sociales), 29 millones de españoles pasan casi 2 horas al día en las redes, de las que YouTube es la más usada (89%), seguida de WhatsApp (86%), Facebook (79%), Instagram (65%) y Twitter (53%). 

 

Por Juan Carlos de Laiglesia

Foto: Pixabay

 

 

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