Nuevo desafío en China: cómo reciclar las baterías de los coches eléctricos

China se ha convertido en el mayor mercado de vehículos eléctricos del mundo, gracias en parte a los subsidios del gobierno para impulsar su implantación y fabricación. El país asiático también es uno de los países más contaminados del mundo. El que se conoce como “airpocalypse” está acortando la vida de los ciudadanos en China en más de tres años, solo superada por la India, con cuatro años (Nueva Delhi llega hasta los diez). La proliferación de los vehículos eléctricos es fundamental para ayudar a rebajar los niveles de polución en el aire, pero se abren nuevos frentes en materia medioambiental.

China contaba en 2016 con 648.770 vehículos eléctricos, superando a EEUU.  Su plan es dejar de vender vehículos que utilicen combustibles fósiles. Sin embargo, el gobierno chino se encuentra ahora con un problema derivado del uso de los vehículos más respetuosos con el medio ambiente. En un artículo publicado por ‘Quartz’, citando a la publicación ‘Economic Information Daily’, se advierte de que el país va a tener que hacerse cargo de la gran cantidad de baterías que empieza a acumular. Las baterías de automóviles se pueden usar durante al menos ocho años, pero en la práctica tienen una vida útil de cinco años.

En 2018, el primer lote de baterías de iones de litio instaladas en el período 2012-2014 empezará a retirarse a gran escala. En 2020 el país multiplicará por 20 sus residuos de baterías hasta alcanzar las 248.000 toneladas, lo que se convertirá en un grave problema si no se establece previamente un sistema de reciclado. El reciclaje de este tipo de baterías no es sencillo, debido a los sofisticados procedimientos químicos involucrados. Si se liberaran los metales pesados ​​y otros productos químicos tóxicos, se produciría la contaminación del suelo y el agua.

En la actualidad, los encargados de reciclar las baterías son los propios fabricantes de este tipo de automóviles. Sin embargo, muchos fabricantes dejan la responsabilidad a los proveedores de baterías, que no pueden sufragar el coste de la creación de una red nacional de reciclaje. Gao Xiaobing, subdirector del Insituto de Investigación de Baterías de Litio en GaoGong, confirmó que la industria de reciclaje de baterías es relativamente pequeña y dispersa. Las cinco grandes empresas que se dedican al reciclaje de baterías de automóviles en todo el país fueron capaces de procesar las 12.000 toneladas usadas en 2016. Sin embargo, Xiaobing considera que no son suficientes para procesar la cantidad de residuos que se acumularán en los próximos años. La recolección de baterías no es rentable, y eso está desanimando a más actores a entrar en el negocio.

Algunas de las soluciones que han puesto sobre la mesa los expertos pasan por reducir los materiales tóxicos; asegurar la compatibilidad entre fabricantes, establecer mercados de reutilización para las baterías retiradas que aún conservan el 70-80% de su capacidad de almacenamiento original; y reciclar en instalaciones las baterías que no puedan ser reutilizadas para recuperar materiales valiosos.

 

 

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