Nace D-Vine, la “Nespresso” del vino

 

¿A quién no le gusta disfrutar de una copa de buen vino? El problema es cuando tan solo queremos una, o tan solo probarlo, y nos vemos obligado a descorchar la botella o a comprarla. Incluso hay países en los que es algo normal comprar botellas de vino con la cantidad justa para una consumición, por lo que pensar en una máquina que sirva monodosis de esta bebida no es ninguna locura.

D-Vine es la primera máquina de degustación de vinos que te sirve la dosis ideal, a la temperatura perfecta y además oxigenado en relación a la clase de vino que es. Como si una “Nespresso” del vino se tratase, D-Vine se basa en el formato monodosis, una forma revolucionaria de degustar los mejores vinos en tu casa.

Cada una de las probetas de vino (las “cápsulas”) tendrá una capacidad de 100 mililitros, y posee un código que la máquina reconoce -mediante el uso de tecnología RFID- para servir el vino que contiene en las condiciones ideales según del caldo que se trate, y todo ello en apenas un minuto, produciendo una calidad del vino similar a la que tendría después de un determinado tiempo en el decantador.

Los creadores de esta revolucionaria tecnología son los franceses 10-Vins, aunque su presentación tuvo lugar en la Feria de Tecnología CES de 2016, en Las Vegas. A parte de tratarse de alta tecnología, también resulta elegante y práctico. En su página web hay una carta de más de 20 vinos, entre los que podremos escoger entre tintos, blancos y algún rosado.

Contar con el sumiller perfecto en casa cuesta 500 euros y cada una de las monodosis costará entre 2 y 16 euros según la variedad de vino del que se trate, pudiendo elegirse por separado o formando parte de un paquete o cofre de determinada variedad. Además, también puedes adquirir displays o expositores de monodosis para colocar junto a la máquina y facilitar la elección del vino. Aquí te mostramos como funciona:

Muchos de los amantes de la degustación de vinos se echan las manos a la cabeza y no auguran mucho futuro a un aparato así. Ven en ella problemas como la calidad del contenido, ya que el vino requiere unas condiciones específicas de conservación, o la pérdida del ritual de descorchar la botella, momento único para muchos.

 

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un comentario

  1. Es una idea muy buena para aquellos que quieran contar con un sumiller en casa, pero hay quien prefiere descorchar la botella, escuchar el sonido del tapón saliendo de la botella y disfrutar de todo el proceso de la cata, aún así, el formato es muy atractivo.

     

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