Los controles de presencia del futuro

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Hay toda una mitología alrededor de la máquina de fichar en el inconsciente colectivo. Lo inmediato para muchos es caricaturizarla recordando la película Tiempos modernos de Charlot, asociarla a las etapas más crudas de la revolución industrial y presentar estos aparatos como deshumanizados fiscalizadores de la humana productividad.

Lo cierto es que, el pecado o la virtud, nunca están en una herramienta, sino en cómo y para qué se usa, y tan justo es para un empleado poder demostrar las horas que trabaja, como necesario para la empresa medirlas con un sistema fiable y exacto.

En el caso de España, las empresas necesitan con urgencia poner coto al agujero económico que supone una tasa de absentismo laboral que no deja de crecer, con un coste estimado de 50.200 millones de euros el año pasado.

Por el lado de los empleados, ha sido la izquierda quien ha promovido la obligatoriedad legal de registrar con carácter general la jornada laboral de los trabajadores, que ya se encuentra en fase de enmiendas para su aprobación. Y la finalidad de esta proposición de ley es atajar la principal causa de las denuncias que la Inspección de Trabajo recibe de los trabajadores: horas extraordinarias impagadas por carecer de un medio que las registre por no ser aún preceptivo para todos los empleados.

Por tanto, mitologías aparte, la herramienta “control de presencia” no solo es positiva para los dos principales actores socioeconómicos, sino que será obligatoria más pronto que tarde en nuestro país.  

¿Qué son y cómo funcionan los controles de presencia?

Estos sistemas se componen de un dispositivo y un software. Permiten controlar y gestionar las horas trabajadas de los empleados, conocer su cumplimiento horario y ayudan a comparar el horario teórico con el real, desvelando las causas de su incumplimiento cuando se produce.

El común denominador de estas herramientas es su capacidad de registrar y almacenar esta valiosa información que puede exportarse, descargarse y archivarse proporcionando informes que reflejan con exactitud la presencia de los empleados en su puesto.

Para los departamentos de recursos humanos, los controles de presencia que comercializan empresas especializadas como Cucorent, pueden utilizarse como fuente para el pago de nóminas, horas extras y pluses de puntualidad, entre otras funciones. Son fáciles de instalar y están diseñados para que se puedan utilizar sin necesidad de conocimientos informáticos especiales.  

¿Qué sistema triunfará?

Visto que no es un kafkiano invento que sojuzga, sino un aparato útil para controlar productividades y garantizar derechos, la cuestión es cuál de los sistemas identificativos existentes se impondrá sobre el resto.    

Los controles pueden ser tan solo de presencia o de presencia y acceso (esto es, que al utilizarse permiten o no la entrada en un recinto). Para su finalidad se sirven de diversas tecnologías compatibles según el modelo elegido: lector de huella dactilar, reconocimiento facial, RFID, contraseña numérica por teclado… La tendencia apunta cada vez más al empleo de los sistemas biométricos -del griego bio (vida) y metron (medida)- que utilizan parámetros físicos únicos de cada persona para comprobar su identidad como las huellas dactilares, retina e iris del ojo y patrones faciales. Se prevé que estos sistemas especializados en identificación dejarán muy pronto obsoletas a las clásicas tarjetas ya que tienen ventajas higiénicas, impiden la suplantación y evitan la sustracción o pérdida de datos como podría ocurrir con una tarjeta.

Esta es la línea de desarrollo previsible en los controles de presencia, que así incorporan la tecnología que ya se extiende en otros usos de la vida diaria. Si desbloqueamos el móvil con la huella dactilar, a nadie le puede sorprender usarla como identificación cuando se incorpora a su puesto de trabajo.

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