Leer con muuucha calma

1 semana edad

Consigamos otra clase de riquezas durante el aislamiento.

Estamos tan acostumbrados a correr, que incluso dentro de casa sentimos la tentación de multiplicar la actividad con un horror vacui que denota nuestro nivel de ansiedad. Como si quedarnos a solas o enfrentados a nuestros más cercanos las 24 horas fuera ya tan inhabitual que le hubiéramos perdido el gusto. 

En los días de un retiro forzado se puede quizá aprender nuevas habilidades y adoptar hábitos distintos, pero imponerse un master acelerado que multiplique nuestro estrés sería una pandemia añadida como reflejan varios vídeos divertidos de YouTube.      

Según los editores españoles, un 37,8% de nosotros no lee nunca o casi nunca, y si el porcentaje se redujera estos días pese a la colonización de la oferta audiovisual, en algo habremos salido mejorados. Leer es bueno porque exige atención, porque agita emociones y porque nos interpela sobre nuestra forma de pensar, suscitando una respuesta crítica (positiva o negativa, raras veces neutra) sobre lo que leemos, esencial para nuestro crecimiento.

No es previsible que de repente España se convierta en un país superlector con tanta distracción al alcance que no exige ningún esfuerzo, pero estas fechas de retiro son propicias para quien decida empezar, para quien quiera releer lo que ya le interesó alguna vez y para que los niños descubran que, además de imágenes, el mundo ofrece letras e ideas que se expresan de un modo que les ayuda a reflexionar y aviva su inteligencia.

Insisto: todo esto, con muuuucha calma, que no es fácil concentrarse cuando no hay costumbre de leer. 

Yo empecé a leer tarde. Ahora no puedo dormir sin haber leído y a veces no duermo por seguir leyendo, así que soy un adicto que no sirve de modelo. Alterno historias de intriga con obras ‘serias’ (ensayos o ‘novelas más literarias’) y mi lista pendiente da para varias cuarentenas. Me atrevería a releer sin pestañear Don Quijote, Guerra y Paz o En busca del tiempo perdido, pero no volvería a intentarlo con Moby Dick ni el Ulises de Joyce, que no son para mí. 

Recomiendo Vestido de Novia de Pierre Lemaitre y El Heredero de Jo Nesbo como las novelas negras contemporáneas que rozan la perfección. Para quien guste de ensayos filosóficos asequibles, los del coreano Byung-Chul Han son breves además. No viene mal conocer el didáctico análisis que el economista Emilio Ontiveros hace en Excesos. Amenazas a la prosperidad global de la crisis de 2008, precisamente para situarnos frente a lo que venga y porque, pese al subtítulo, su contenido es claro y optimista. En cuanto a las ‘novelas literarias’ actuales, son tantas y tan diversas que más vale seguir la recomendación de un amigo que conozca los gustos del lector, pero todo lo de Houellebecq y la Lluvia fina, de nuestro Luis Landero, son valores seguro.  

 

Ahora, gratis y para (casi) todos los gustos 

Las editoriales se han sumado a la oferta cultural gratuita para que estos días sean provechosos, podemos pasar de un título a otro si el que elegimos primero no nos cautiva y nos quedamos sin excusa para no comenzar a leer o para seguir haciéndolo. Con tiempo y con calma. 

Para los más pequeños, editorial Weeble Books ofrece todos sus títulos en versión digital gratuita.

Los adolescentes y adultos ‘comiqueros’ tienen un magnífico regalo en el portal de cómics online Panel Syndicate, que durante esta cuarentena anima a poner un cero en la casilla del precio. Las novelas gráficas The Private Eye, Glacier City, The Walking Dead, Universe, Blackhand Ironhead o Umami están a disposición de cualquiera. “Más de 1.300 páginas de alegría”, como reza el mensaje de Panel Syndicate.

Autores como Juan Gómez Jurado o Rosa Montero empezaron a rebajar los precios de sus obras en e-book el viernes pasado como iniciativa personal y han espoloneado a las grandes editoriales, que ahora compiten en la caza del ‘lector cautivo’. Anagrama permite descargar cinco e-books de su catálogo reciente: Las cosas que perdimos en el fuego, de Mariana Enríquez; Un buen detective no se casa jamás, de Marta Sanz; Años felices, de Gonzalo Torné; Fiesta en la madriguera, de Juan Pablo Villalobos y Mis documentos, de Alejandro Zambra.  

La superpoderosa Editorial Planeta ha hecho lo propio con títulos para todas las edades: La sombra del viento (Carlos Ruiz Zafón), El tiempo entre costuras (María Dueñas), El código Da Vinci (Dan Brown), Los hombres que no amaban a las mujeres (Stieg Larsson), Algo tan sencillo como tuitear te quiero (Blue Jeans), A todos los chicos de los que me enamoré (Jenny Han), En familia con Karlos Arguiñano (Karlos Arguiñano), Mi nombre es Stilton (Geronimo Stilton), El león, la bruja y el armario (Crónicas de Narnia, 1. C. S. Lewis) y Planeta Manga 1. Mientras, los éxitos de Noah Gordon o la biografía de Rafael Nadal conviven en la oferta gratuita de Roca Editorial.

Esta gran biblioteca virtual irá creciendo día a día. Solo hay que buscar en la red cada nueva oferta, así que quien no lea ya será porque se lo ha propuesto seriamente como un objetivo a perseguir en la cuarentena…  

 

Por Juan Carlos de Laiglesia

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