La reinvención de las telecos

2 meses edad

Compañías como Telefónica han pasado en apenas unos años de ser proveedoras de servicios de telefonía a erigirse epicentros de la vida digital. Ya no son simples prestadoras de un servicio: ahora son las protagonistas de una revolución que no ha hecho más que empezar.

En 1854, España entraba en el muy selecto club de países que contaban con servicios telegráficos eléctricos. Aunque no apareció ningún Steve Jobs ante un auditorio para presentarlo, la llegada del telégrafo –un artilugio capaz de poner en comunicación a dos personas situadas a cientos de kilómetros– suponía una revolución solo comparable a la aparición del iPhone, la adopción de internet en los hogares o la popularización de la aviación comercial: la combinación de ingeniería y tecnología para facilitar la forma en que nos comunicamos y potenciarla hasta su máxima expresión.

El fin del telégrafo llegó a España a lo largo de las décadas de los 50 y 60 del siglo XX. Para entonces, el teléfono era una realidad predominante en las telecomunicaciones, que, en 1956, asisten al nacimiento de Radiotelevisión Española: la llegada de la televisión al país. Ambas realidades –teléfono y televisión– seguirán creciendo de manera imparable durante las siguientes décadas.

Es en los años 90 cuando llegan nuevos hitos: nacen las cadenas privadas de televisión, Telefónica se privatiza e internet hace su estelar aparición en nuestras vidas. Sin duda, tres ejes que marcarán el futuro de las telecomunicaciones y de las compañías que se dedican a este sector, que, sin embargo, vivirá su absoluta revolución en 2007, cuando Steve Jobs –ahora sí– aparece ante un auditorio para presentar el iPhone.

No es fácil resumir más de un siglo en apenas unas líneas, máxime cuando tratamos de relatar lo que supone pasar del código morse a las videollamadas. De hecho, reducir la historia a un simple salto tecnológico supone una injusticia: las telecos ya no son proveedoras de servicios de telecomunicaciones que, simplemente, han evolucionado. Ahora son protagonistas de la economía digital, de la vida digital que impregna la realidad. Son ejes alrededor de los que gira todo el ecosistema digital que permea a cuanto conocemos. Su influencia va más allá de la venta de minutos de llamadas, gigas de datos o canales de televisión. Son eso y mucho más, y el mejor ejemplo es Telefónica, una compañía global que está redefiniendo su propia existencia más allá de lo que ha hecho durante casi un siglo.

¿Podrían las Big Five (Google, Facebook, Amazon, Microsoft y Apple) establecer una relación con los usuarios finales sin una teleco de por medio? ¿Qué es Aura y por qué se establece ya como la “cuarta plataforma” de Telefónica? ¿Los clientes de esta compañía podrán decidir hasta dónde ceden su rastro digital?

 

>>Todas estas respuestas y el reportaje completo lo encontrarás en el número de septiembre de la revista Influencers.

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Miguel Ángel Ossorio Vega

Influencers

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