Innovación sostenible y digitalización: la respuesta para mantener nuestro bienestar y proteger el planeta

9 Oct 2020 | Opinión

Luis Pardo

Luis Pardo

El pasado mes de agosto tuvo lugar un acuerdo entre decenas de líderes empresariales de todo el mundo y organismos internacionales. Todos ellos se comprometieron a reconstruir nuestro sistema económico. La iniciativa gira en torno a la idea del ‘Cuarto Sector’: el espacio de colaboración y encuentro de gobiernos, empresas y ONG alrededor de modelos de negocio que logren beneficios sociales y ambientales económicamente rentables

Nuestro sistema económico, tal y como ha funcionado hasta ahora, es insostenible. Debemos avanzar hacia un modelo que sitúe en el centro la sostenibilidad y el beneficio de todos. 

La ‘innovación sostenible’ se refiere a las novedades impulsadas fundamentalmente por la tecnología —aunque no solo— que buscan un impacto positivo en la sociedad o el medio y que además son económicamente rentables.

Pero si este tipo de innovación se convierte en la panacea o en un mero pretexto para tranquilizar nuestras conciencias, estaremos reforzando la llamada ideología ‘solucionista’: la creencia de que cualquier problema podrá ser resuelto mediante computación y novedades tecnológicas.

En este sentido es recomendable la lectura de James Bridle, La nueva edad oscura. La tecnología y el fin del futuro. Propone cobrar conciencia sobre lo que está funcionando mal respecto a la tecnología y la computación y plantea retomar el control evitando viejos mitos.

Una de las muchas ideas interesantes expuestas por Bridle es la Ley de Eroom, una inversión de la Ley de Moore (que predecía la duplicación anual de la complejidad de los circuitos integrados). La ley de Eroom señala cómo la industria farmacéutica reduce a la mitad, cada 9 años, su capacidad de crear nuevos medicamentos efectivos. Este y otros síntomas nos alertan de que la acumulación masiva de datos no conlleva necesariamente mayor grado de conocimiento, sino un aumento de la complejidad. El propio Gordon Moore advirtió de que esta década tendría lugar un estancamiento tecnológico que solo podrá resolverse con una innovación verdaderamente disruptiva. 

Ahora sabemos que no hay soluciones mágicas y que una innovación sostenible, en su recto sentido, tiene en cuenta el entorno y la otredad.

Existe una demanda social cada vez más potente para que las empresas y otros agentes no solo generen beneficios, sino que también mejoren las sociedades. Iniciativas como el hackathon de políticas públicas para el cuarto sector, organizado por The Fourth Sector Group, proponen el intercambio de ideas entre expertos e innovadores sociales. Este tipo de iniciativas refuerza la diversidad de ideas y afronta mejor los retos de la complejidad.

Como señalan los economistas Duflo y Banerjee en Buena economía para tiempos difíciles, las décadas de crecimiento sostenido vividas entre mediados del siglo XIX y finales del XX, con tasas entre el 1,24 y el 2%, son una excepción. La normalidad es una tasa de crecimiento baja, en torno al 0,8%. La cuestión es cómo garantizar el crecimiento económico y nuestro nivel de bienestar sin llevar al traste nuestro planeta

Todas las esperanzas están puestas en la ‘cuarta revolución industrial’, basada principalmente en la inteligencia artificial. Estamos en una situación inmejorable para lograr esa innovación rupturista que nos permita el nuevo salto.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), por ejemplo, son un magnífico estímulo para proponer cambios tangibles en las empresas. La idea rectora es la de sostenibilidad, entendida como el nuevo contrato social del siglo XXI, mientras que la digitalización es una de las herramientas más potentes para ayudar a dicha transformación.

Y no es solo una cuestión de conciencia y altruismo. Según Sustainable Brands, las compañías que no avanzan en innovación y desarrollo sostenible están perdiendo cuota de mercado. En España un 43 % de los clientes apuestan por marcas con propósito.

En nuestro país son las PYMES las llamadas a liderar el cambio a través de la innovación sostenible. Sirvan los ejemplos de la compañía de ropa sostenible Ternua o el cada vez mejor conocido como el ‘Ikea vasco’ de la sostenibilidad, Muebles Lufe. Desde luego también es tarea de las grandes multinacionales. El programa de Eficiencia Energética de Telefónica redujo entre 2010 y 2015 su gasto de energía una medida equivalente al consumo anual de más de cuarenta mil hogares. La clave del nuevo esquema es dar voz y participación a todos los stakeholders (empleados, proveedores, startups y universidades) y potenciar las redes de colaboración.

En el caso de SAGE, nuestro empeño se centra en impulsar la formación digital inclusiva con el fin de reducir la brecha digital. Nos apoyamos en fundaciones y ONG para conseguirlo. El informe Future of Jobs, del Foro Económico Mundial, afirma que en 2022 habrá 58 millones de puestos de trabajo relacionados con la IA. 

La fundación Future Makers de SAGE, con la participación de 50 profesionales voluntarios de la compañía, ha formado a más de 300 jóvenes en inteligencia artificial para aplicarla a proyectos relacionados con los ODS. Además, nuestros empleados han dedicado 31.000 horas de voluntariado a lo largo de 2019 para la enseñanza de jóvenes en riesgo de exclusión social. Se trata de que la digitalización llegue a todos

SAGE ha impulsado otros proyectos de inserción laboral y promoción de las competencias digitales en colaboración con la Fundación Exit, Create, Fundabem, Altius, Ana Bella, Educo y Women in Mobile. 

Igual que a las empresas se les exige innovación y sostenibilidad, cada uno de nosotros debemos exigirnos un comportamiento responsable. A las administraciones públicas, por su parte, les demandamos normativas que garanticen el respeto al medio en asuntos tan importantes como el consumo, la movilidad, el mantenimiento y la construcción. Son las administraciones locales, las grandes ciudades y la economía del cuarto sector las que están liderando muchas propuestas efectivas de innovación sostenible. Frente a la fase de construcción invasiva de las últimas décadas, se impone ahora la rehabilitación de viviendas e infraestructuras. En el caso de la producción de plástico y otros desechos, grandes ciudades están liderando la respuesta a través de distintas medidas.

No existen las grandes promesas, pero contamos con las herramientas necesarias y nos encontramos en la época más propicia para impulsar cambios. Debemos pensar en la innovación sostenible no como una única y gran transformación, sino como el sendero que iremos desbrozando juntos, paulatinamente, y que nos hará llegar a la siguiente curva. 

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Luis Pardo

Luis Pardo

CEO Sage España y Portugal. Es uno de los TOP 10 influencers de empresa y tecnología en España. En su faceta como escritor destacan ‘El ABC del Autónomo’ (Editorial Deusto) y ‘Viaje al centro del humanismo digital’ (Editorial Verssus).

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