Influencers que cambiaron el mundo: Ramón y Cajal

El legado del único nobel de ciencias que nació, vivió y desarrolló toda su labor en España ocupa finalmente el lugar que merece gracias a la Unesco.

 

 

Santiago Ramón y Cajal (1852-1934) obtuvo el galardón sueco en 1906 como reconocimiento a su trabajo sobre la estructura del sistema nervioso –“la obra maestra de la vida”, en sus palabras– al haber desarrollado la doctrina de la neurona, basada en que el tejido cerebral se compone de células individuales, a diferencia de lo que creían en su tiempo muchos histólogos.

De estudiante usaba su buena mano para el dibujo haciendo caricaturas que divertían a sus compañeros, más que a sus profesores, y ese talento artístico le permitió plasmar años más tarde en minuciosas imágenes los descubrimientos que veía sobre las neuronas en su inseparable microscopio, donde observaba los tejidos. Su visión humanista de la ciencia le llevó a escribir que “el jardín de la neurología brinda espectáculos cautivadores y emociones artísticas incomparables”.

Ramón y Cajal fundó la neurociencia moderna y encabezó una edad de plata de la ciencia española que se inicia en 1907, cuando presidió la Junta para Ampliación de Estudios (JAE) y dura hasta el año posterior a su fallecimiento, poco antes de la Guerra Civil, cuando el Instituto Cajal, dedicado a las neurociencias, se encontraba en la vanguardia de esta oleada de progreso. 

El Instituto Cajal, creado en 1932, se vació de cerebros entre 1939 y 1951, años en que, de los 580 catedráticos de la universidad, 20 fueron asesinados, 150 expulsados y 195 se fueron al exilio. Aprovechando los restos de la JAE y absorbiendo el Instituto Cajal, el franquismo creó en 1939 el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que permanece como el referente científico español más importante hasta nuestros días.

Aun así, el legado personal del nobel hoy se conserva en una habitación de apenas quince metros cuadrados gracias al empeño de los científicos del Instituto Cajal del CSIC. Allí están su diploma del Nobel, 3.000 preparaciones histológicas, 2.000 dibujos y algunos objetos personales del científico. La mejor noticia es la reciente inclusión de Ramón y Cajal en la exigua lista de científicos, como Louis Pasteur, Nikola Tesla, Carl von Linneo o Alfred Nobel, cuyas colecciones protege el Programa Memoria del Mundo, de la Unesco. ¿Le dedicará España alguna vez un museo a este científico?  

 

Berta Lasso

 

 

Foto: Retrato de Santiago Ramón y Cajal, por Joaquín Sorolla en 1906. 91 x 127.5 cm. Óleo sobre lienzo. Museo Provincial de Zaragoza. Dominio público (https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=32562506)
 

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