Influencers que cambiaron el mundo: Marie Curie

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En su Polonia natal, era la menor de cinco hermanos y cuidaba a su padre. Nada hacía pensar que, en los albores del siglo XX, Manya Sklodowska (1867-1934) fuera a deslumbrar a la Ciencia y ser toda una pionera en un mundo de hombres. Su padre, profesor de Física y Matemáticas, tuvo que abandonar su puesto de trabajo por la ocupación rusa, pero trató de transmitir a sus hijos todo su conocimiento y su amor por la Ciencia desde casa. Eran tiempos difíciles.

Durante los primeros años de la pequeña Manya, la mayor parte de Polonia estaba ocupada por Rusia, que había impuesto su lengua y sus costumbres al pueblo polaco. Aun así y a pesar de las dificultades familiares, fue una alumna brillante y logró graduarse muy pronto. En aquel tiempo, las mujeres del Zarato tenían prohibido graduarse en la universidad, por lo que a los 24 años y tras asistir a la “universidad flotante” clandestina, tuvo que marcharse a París para terminar su carrera en Física y Matemáticas, pasando no pocas penurias y con la firme convicción de volver. Sin embargo, la vida tenía otros planes para ella.

Recién licenciada conoció al que sería su futuro marido, el también físico, profesor y algo solitario, Pierre Curie. El magnetismo fue inmediato, tenían química, dentro y fuera del laboratorio y compartían pasión científica y humanitaria. Comenzaron a trabajar juntos y fue Pierre quien impulsó a Marie -su nombre francés- a escribir su tesis doctoral sobre las recientes investigaciones de Becquerel y Röntgen sobre algo del todo novedoso: la radiactividad. Juntos descubrieron que las radiaciones no eran el producto de reacciones químicas, sino que se debían a la naturaleza misma de la materia, hallazgos con una magnitud que aún no podían ni imaginar. Fue ella, Manya, quien inició e ideó la investigación, pero a muchos científicos les resultaba imposible pensar que una mujer pudiera estar detrás de una obra tan original.

En 1903, Marie obtuvo el Premio Nobel de Física (en reconocimiento a sus investigaciones conjuntas sobre los fenómenos de radiación descubierta por Henri Becquerel) que, aunque al principio no incluía a Marie por ser mujer, finalmente tuvieron que rectificar por reclamo de sus compañeros. Tres años después, un fatal accidente acabó con la vida de Pierre, pero Marie nunca dejó de investigar, sin patentar ninguno de sus inventos, pues siempre pensaron que la Ciencia debía ser de todos y ocupó la cátedra de Física de su marido, convirtiéndose en la primera mujer en dar clases en la Universidad de la Sorbona.

En 1911, recibiría el Premio Nobel de Química en reconocimiento por el descubrimiento de los elementos radio y polonio, convirtiéndose en la primera mujer en ganar el Premio Nobel y la única que lo ha conseguido dos veces, en distintas categorías. Envuelta en polémicas xenófobas y machistas en sus últimos años por sus supuestos orígenes judíos y su relación con Paul Langevin -discípulo de Pierre, casado y más joven que ella-, murió en 1934 tras pasar toda una vida expuesta a la radiación, en una época en la que aún no se podía ni sospechar todo lo que significaría para la humanidad su gran descubrimiento.

 

Por Ana Matías

Ana Matías

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