Influencers que cambiaron el mundo: Dalí

Salvador Dalí no solo fue el pintor más importante del surrealismo, sino un gran innovador en el mundo de los negocios. Hoy se acepta con naturalidad el arte como un valor de mercado, pero su matrimonio con el dinero no siempre se miró con buenos ojos. El gran público tiende a reclamar del artista una “pureza de intenciones” propia de un ángel que no debiera verse envuelto en los devaneos del vil metal.

 

 

Salvador Dalí (Figueras, 1904-1989) sacudió la visión tradicional del arte en muchos sentidos. En primer lugar, diversificó su obra multidisciplinar, rebasando el marco de los cuadros para encarnarse en escenografías, esculturas, joyas, pinturas, grabados y textos literarios que, por sus distintos precios y destinatarios, multiplicaban su alcance para asombro de cualquier purista. Era un genial maestro (también) de la palabra, que se explicaba declarando que no hacía arte para ganar dinero, sino que necesitaba ganar mucho dinero para seguir haciendo arte.

Su disposición social y el impacto de su obra le alejó del núcleo inicial del movimiento surrealista, nacido como una reacción comprometida frente al desmoronamiento de Europa tras la Primera Guerra Mundial, y el propio André Breton le afeaba su deriva mercantilista calificándole de Avida Dollars (‘sediento de dinero’) en un gesto muy surrealista que recolocaba las letras de su nombre y apellido.

Desde su llegada a los Estados Unidos en 1934, Dalí convirtió literalmente en oro lo que tocaba, diseñando joyas para Tiffany’s y en los años sesenta se adelantó al pop art al estampar su firma sobre hojas en blanco a un ritmo de 1.800 por hora, destinadas a la impresión de sus dibujos, aunque su mera firma ya hacía que esas  hojas se valoraran en 40 dólares. Su etapa americana es la de una floreciente industria alrededor de su personaje, haciendo de sí mismo una marca muy rentable que medios y eventos sociales se disputaban en busca de glamur.

No es difícil detectar la senda que después transitaría el santón Andy Warhol, quien en su visita a España en 1983 para inaugurar su exposición “Guns & Knives” firmaba todo lo que le pusieran por delante: billetes de banco, camisas, catálogos…, añadiendo con ese gesto un valor automático al trazar su firma.

La impronta del genio de Figueras se sigue rastreando hoy en las figuras efectistas que destacan el valor mercantil del arte entre la provocación y el exceso.

La genialidad de Damien Hirst al recubrir una calavera con diamantes tiene mucho de daliniana. Y el llamativo rapero español C. Tangana hace del lema Avida Dollars su leitmotiv.

Dalí sigue muy vivo.

 

 

Berta Lasso

 

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