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¿El fin del reinado del petróleo?

Redaccion| 3 de abril de 2017

Los coches eléctricos, el gas y las energías renovables amenazan con hacer llegar al petróleo a su pico de demanda y a la caída de su precio. ¿Pero hasta qué punto deben estar preocupados los productores de crudo?

El ‘National Business Daily’ de China anunció el mes pasado que todos los nuevos taxis que se añadan a la flota, y los que sean reemplazados en la ciudad de Pekín, deberán sustituir la gasolina por la electricidad. La medida forma parte del proyecto del gobierno para el control de la contaminación en el aire de la capital china, Tianjin, Hebei y sus alrededores. China prevé que en 2020 haya 5 millones de coches eléctricos circulando en sus carreteras.

No es el único país que está adoptando este tipo de medidas. Alemania ha aprobado una resolución para prohibir todos los vehículos que no sean eléctricos en 2030 y quiere que esta propuesta se aplique en toda la UE. Y aunque Noruega se había planteado prohibir los vehículos diésel y gasolina a partir de 2025, finalmente se limitará a mantener un sistema de ‘impuestos verdes’ para concienciar a los ciudadanos del uso de vehículos más ecológicos. Es muy llamativo que uno de los mayores productores de petróleo del mundo priorice el bien común por encima de los intereses particulares.

La industria no se pone de acuerdo respecto al impacto que este tipo de medidas pueda tener en la producción de crudo. La empresa de hidrocarburos anglo-holandesa Royal Dutch Shell sitúa el pico de demanda a finales de la década de 2020. La compañía estatal noruega de petróleo, Statoil, establece un plazo entre mediados de la década de los años 20 a finales de los años 30. Sin embargo, la Agencia Internacional de la Energía (IEA) plantea tres escenarios. El más pesimista (optimista para los productores) augura que si los gobiernos no llevan a cabo las iniciativas acordadas para frenar el calentamiento global, la demanda de petróleo seguirá creciendo mucho más allá de 2040. Aunque la IEA prevé una ligera caída de la demanda de crudo para turismos, considera que su uso para camiones, aviación y petroquímica crecerá. Los turismos solo representan una quinta parte del consumo de petróleo a nivel mundial.

Aunque el futuro aún es incierto, las principales compañías petroleras del mundo están remodelando sus negocios para adaptarse a un mercado que sin duda será más competitivo. Para reducir costes de producción, la inversión en tecnología jugará un papel importante, fundamentalmente en lo relativo a la automatización de los procesos. Y sin olvidar que deben estar preparadas para un escenario en el que la demanda de crudo pueda ser plana.

Las compañías estadounidenses Chevron y Exxon Mobil están intensificando su inversión en el petróleo de esquisto, económicamente más viable. BP, por su parte, está aumentando la producción de gas en previsión de que crezca la demanda en países como India. En Europa, empresas como Statoil o Shell han apostado por la diversificación en energías renovables como la eólica marina. No solo es una cuestión económica. La sociedad y los propios accionistas empujan a las compañías a mejorar su imagen y ser más activos en la lucha contra el cambio climático.

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