Érase una vez en… Hollywood – Lo penúltimo de Tarantino

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Tarantino se mete más que nunca en el mundo del metacine (cine dentro del cine) en su nueva película, Érase una vez en… Hollywood. Una oda al ocaso de la época dorada del séptimo arte, con Leonardo DiCaprio y Brad Pitt al frente del reparto y los asesinatos de la secta Manson como telón de fondo.

Según declaró él mismo en el American Film Market de 2014, Quentin Tarantino se retirará tras dirigir su décima película para dejarlo en todo lo alto. Atendiendo a tal afirmación, y en caso de que la cumpla, Érase una vez en… Hollywood (de estreno en nuestros cines el 15 de agosto) supondría su novena y, por tanto, penúltima cinta como autor completo. Es decir, sin contar aquellos títulos en los que participó solo como guionista (Amor a quemarropa, Asesinos natos, Abierto hasta el amanecer) o codirigió con otros compañeros de profesión (Four rooms), y contando como una Kill Bill (partida en dos mitades).

Sea como fuere, el director siempre ha sido tan cineasta como cinéfilo, y esta vez aprovecha para rendirle el mayor homenaje de todos los que les había hecho hasta la fecha a la industria que ha dado sentido a su vida: el séptimo arte. El protagonista, Rick Dalton (interpretado por Leonardo DiCaprio, con quien ya había trabajado en Django: Desencadenado), es una estrella del western televisivo venida a menos que no termina de encajar en el Hollywood de finales de los sesenta. A su lado, su fiel doble de acción y gran amigo Cliff Booth (Brad Pitt) y su representante Marvin Shwarz (para el que se da el gustazo de fichar a Al Pacino).

 

Una nueva reivindicación de los actores de género condenados al olvido a los que Quentin siempre ha gustado sacar del ostracismo. Entre el reparto volveremos a tener unos cuantos, como Kurt Russell (tercera colaboración mutua desde que protagonizase Death proof) o Luke Perry, que dejó sus secuencias filmadas antes de fallecer de un derrame cerebral el pasado mes de marzo (en plenas negociaciones para ver si participaba en el remake de Beverly Hills, 90210).

Todo enmarcado durante los asesinatos de la secta de Charles Manson (Damon Herriman), que en 1969 acabaron con la vida de seis personas en la casa de Roman Polanski (encarnado fugazmente por Rafał Zawierucha), entre ellas su esposa Sharon Tate (a dos semanas de dar a luz), la tercera pata del banco del filme interpretada por Margot Robbie. El argumento levantó polémica según se hizo público, aunque Tarantino aseguró que no sería la trama principal del filme mientras mantenía en secreto todos los detalles. No hay que olvidar que el director no es amigo de ceñirse al rigor histórico, y de hecho puede que haya aprovechado para reescribir los hechos a su gusto (como ya hiciese con la Segunda Guerra Mundial en Malditos bastardos). El 15 de agosto saldremos de dudas.

 

Por Jesús Casañas

Fotos: Sony Pictures

Jesús Casañas

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