Daniel Illescas, influencer solidario

1 semana edad

Explica su experiencia en Kenia en el cuaderno del viaje ‘Be part of it’. 

Daniel Illescas es una celebridad en Instagram. Cerca de un millón de personas siguen a diario su vida en esta red y su canal de YouTube cuenta con más de 100.000 suscriptores. Su noviazgo con Laura Matamoros le hizo crecer aún más en popularidad, pero el viaje que realizó a Kenia en 2017 con la asociación Indigo fue lo que cambió el rumbo de su vida.

Después de ese primer voluntariado, se dio cuenta de que su influencia iba más allá de promocionar unas cuantas marcas, y que podía utilizarla para cambiar cosas con el apoyo de sus seguidores. A partir de ahí, se comprometió a fondo con el proyecto ‘Be part of it’ para mejorar la vida de los niños y niñas del orfanato de Mfangano, una pequeña isla en mitad del lago Victoria..

Ahora presenta el cuaderno donde relata sus experiencias de aquel viaje con la asociación, reflexiones, anécdotas y cómo surgió el proyecto ‘Be part of it’.

¿Qué cuentas en tu libro?

La historia de ‘Be part of it’, un proyecto en el que nunca pensé que participaría. Una experiencia que ha cambiado mi forma de ver el mundo, que me ha hecho darme cuenta de las cosas importantes de la vida, de lo que realmente cuenta. Es la historia de un orfanato, de un voluntariado en África. Llegué a Kenia para ayudar a unos niños pero fueron estos niños los que me ayudaron a mí.

¿Cómo era tu día a día en el orfanato?

Agotador pero feliz. La labor del voluntariado es doble. Por un lado, se ayuda a construir y reparar el centro haciendo de todo: pintando paredes, construyendo muebles, poniendo ladrillos, mejorando las instalaciones… Por otro, se ayuda en la educación de los niños y se les atiende, ya sea preparando los alimentos, repartiendo las raciones de comida, enseñándoles canciones, dándoles clase, dibujando o jugando con ellos. El proyecto tiene la vocación de ser pequeño para mantener la cercanía y el nivel de atención que necesita cada uno. Lo importante es que aprendan al mismo tiempo que se sienten queridos y seguros.

¿Qué te sorprendió más en ese rincón de Kenia?

Que la gente parece muy feliz. Desde nuestro punto de vista parece inimaginable que, teniendo tan poco, puedas estar todo el tiempo sonriendo, bromeando y comportándote con amabilidad con todo aquel que se cruza en tu camino. Es toda una lección ver que no necesitas cosas tan básicas, como el agua potable o un váter en las casas para disfrutar de la vida. Todo es cuestión de adaptarse. Los niños en el orfanato no tenían nada y, sin embargo, te lo daban todo con una sonrisa.

Por  J.C de L. 

 

 

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