Circo del Sol

Circo del Sol: Amanecer y ocaso

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Es uno de los espectáculos más famosos, visitados y reputados del planeta. Ha llevado el arte circense a un nuevo nivel. Todos lo conocen, y nadie duda de su calidad. Y sin embargo, el Circo del Sol ha quebrado.

 

Desde que la crisis del covid-19 impuso el confinamiento como medida óptima de contención de los contagios, se supo que el sector cultural y, en concreto, el del mundo del espectáculo, sería uno de los más castigados a nivel económico. Ya hemos alcanzado la “nueva normalidad”, donde a pesar de poder salir de casa, la asistencia a cualquier acto público está limitada en aforo y sujeta al distanciamiento social, y mientras las consecuencias en el mercado del ocio todavía son incalculables, acabamos de ver cómo caía uno de sus grandes bastiones.

 

El Circo del Sol se ha declarado en quiebra. Lo hace casi cuatro meses después de que suspendiese los espectáculos que representa por medio mundo el pasado 11 de marzo, cuando despidió de forma temporal al 95% de su plantilla. Ahora, con una deuda de 900 millones de dólares (unos 800 millones de euros), tendrá que despedir definitivamente a unas 3.500 personas.

 

Pero la pandemia solo ha sido la gota que ha colmado el vaso de una deuda que se venía arrastrando desde hacía cinco años. Aunque puede que tampoco sea su final definitivo, ya que la empresa espera poder recuperarse. El pasado 29 de junio solicitó el apoyo de la Companies’ Creditors Arrangement Act para afrontar un plan de restructuración operativa y evitar la bancarrota, acogiéndose a la ley canadiense de Acuerdos de Acreedores de Empresas. Un tribunal de Quebec debe ahora estudiar y aprobar su solicitud. Daniel Lamarre, presidente y consejero delegado del Circo del Sol, confía en salir de esta: “Espero reconstruir nuestras operaciones y unirnos para crear una vez más el espectáculo mágico que es el Cirque du Soleil para nuestros millones de fans en todo el mundo”, afirmaba tras anunciar la quiebra.

 

35 años de ilusiones

Con sede en Montreal (Canadá), el Circo del Sol se fundó formalmente en 1984 por Gilles Ste-Croix y Guy Laliberté. Sus orígenes se remontan una década atrás en el tiempo, cuando Ste-Croix administraba el albergue Le Balcon Vert en la localidad canadiense Baie-Saint-Paul. Lugar de paso y punto de unión de viajeros, artistas y músicos, fue el caldo de cultivo perfecto para amasar el que llegaría a ser el mayor espectáculo del mundo.

 

Adelantándose a su tiempo, prescindió de los animales en sus espectáculos para centrar toda la atención del público en las proezas de sus artistas: contorsionismo, danza aérea, malabarismo, acrobacias, gimnasia… Otro de sus puntos fuertes sería ofrecer una trama a lo largo de la actuación, como si de una obra de teatro se tratase. Todo ello con una puesta en escena a la vanguardia del vestuario, la coreografía, la música en vivo, la escenografía y los efectos especiales. 

 

Sus sets se han construido acorde a cada uno de sus espectáculos, con hitos como el de Love (catalogada “una de las implementaciones de automatización más complejas en la historia del teatro”), (donde el arquitecto británico Mark Fisher consigue que el espectador sienta que el escenario flota sobre el vacío) u O (con una piscina de 1,5 millones de galones donde los acróbatas son capaces de respirar bajo el agua). No en vano, la producción de cada uno de sus shows tiene una duración de unos tres años, desde los castings y los entrenamientos hasta la difusión en los medios pasando por la planificación y la logística.

 

De Elvis a Michael Jackson

Desde sus orígenes ha tenido multitud de encarnaciones, en su mayoría de carácter ambulante (en grandes recintos de carpa o arena) pero también con programación fija en lugares como Las Vegas. 

 

Sus temáticas han recorrido la naturaleza y la mística: los cuatro elementos de la antigüedad (Dralion), los sueños y la felicidad (Alegría), el mito griego de Ícaro, ​ los insectos (Ovo), la sensualidad (Zumanity), el tarot…

 

Pero muchas otras se han centrado en estrellas de la cultura popular tales como Michael Jackson (Michael Jackson: The Immortal World Tour y Michael Jackson: One), The Beatles (Love), Elvis Presley (Viva Elvis), Soda Stereo (Sép7imo Día – No Descansaré) o Criss Angel (Criss Angel Believe).

 

Los servicios del Cirque también han sido solicitados para celebrar eventos de la talla de los premios Oscar (2002),​ el 25° aniversario del Festival Internacional de Jazz de Montreal (2004), la Super Bowl XLI​ o la ceremonia de apertura de la Copa Mundial Femenina de Fútbol Sub-17 (2012).

 

La calidad de sus espectáculos ha sido avalada con innumerables reconocimientos: un Rose d’Or en 1989, un galardón Bambi en 1997, tres Drama Desk en la categoría de experiencia teatral única en 1991, 1998 y 2013, galardones Primetime Emmy y dos estrellas en el Paseo de la fama de Hollywood y en el Paseo de la fama de Canadá.

 

Hasta 2010 sus espectáculos se habían presentado en más de 300 ciudades de distintos países, vistos anualmente por once millones de personas. A pesar de que el precio de la butaca es superior al de la media, sus entradas volaban cada vez que visitaban el lugar. Aunque su futuro es incierto, la compañía todavía no ha confirmado si las funciones que tiene programadas se realizarán o no. En nuestro país tiene ahora mismo tickets a la venta para quince pases en Pamplona y Palma de Mallorca entre finales de 2020 y agosto de 2021. 

 

 

Por Jesús Casañas

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